Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

Archives for the ‘El congelador’ Category

Donde las malvas echan raíces

By Zero Kelvin • ene 4th, 2010 • Category: El congelador

Desde hace un tiempo que escribo muy poco, las historias no fluyen de mi cabeza. Hay un par de relatos inacabados que no sé transcribir. Hay una historia para novelar cuyas palabras no llegan a mis dedos. Leyendo a Vila-Matas y sus Bartlebys imaginaba a toda esa serie de autores que, en un momento determinado, [...]



Escenas: La Biblioteca

By Zero Kelvin • oct 24th, 2009 • Category: El congelador

Bueno, ya ando liado con mi curso de Novela, que me está haciendo saltar de lo que eran mis pequeños relatos cerrados a realizar esfuerzos dirigidos a crear algo un poco más consistente. Y dentro de los ejercicios, el primero que nos han puesto, es preparar una escena donde tengamos un objeto que nos sugiera [...]



Las llaves del efímero reino de la locura

By Zero Kelvin • sep 20th, 2009 • Category: El congelador

In whatever we say we show no emotion (“No Emotion”, Idlewild) Sentado en el suelo, recostado contra la pared, observo a la gente transitar por la estación, entrando y saliendo de los trenes. Transeúntes que van y vienen, que salen de unos vagones para, en ocasiones, meterse en otros. Hombres ataviados con ropajes locales, turistas [...]



Las pequeñas cicatrices escritas en minúsculas

By Zero Kelvin • sep 16th, 2009 • Category: El congelador

Los chicos como él no miran a los ojos cuando se te cruzan por la calle. Simplemente siguen su camino, ese que tienen marcado y que ineludiblemente transitan sin atender a detalles del trayecto. Ya puede dirigirse a ellos la chica más bonita que, sentada en un bordillo, se come un donut en pleno éxtasis [...]



Doscientos treinta y ocho

By Zero Kelvin • sep 7th, 2009 • Category: El congelador

El alférez Montero aguardaba junto al pelotón la llegada de Mosén Alberto. Las primeras rayadas de sol ya habían aparecido por encima de las cumbres que rodeaban el pueblo, pero el cura de marras continuaba sin llegar. “Lo entiendo, tampoco debe ser muy agradable para él” pensaba para sí el alférez. Junto a la tapia [...]



Nadie

By Zero Kelvin • sep 6th, 2009 • Category: El congelador

Se levantó de un salto, casi como vemos en las películas que se levantan los vampiros de dentro de los sarcófagos que los contienen. Los ojos permanecían abiertos, pero no parecían ser capaces de enfocar absolutamente nada. Su rostro era humano, pero parecía carente de cualquier atisbo de expresión. Como si aquello fuera un cuerpo [...]



El cuento de la chica de las manos ensangrentadas

By Zero Kelvin • ago 8th, 2009 • Category: El congelador

Never love a wild thing…. He was always lugging home wild things. A hawk with a hurt wing. One time it was a full-grown bobcat with a broken leg. But you can’t give your heart to a wild thing: the more you do, the stronger they get. Until they’re strong enough to run into the [...]



Los recuerdos de la tarde de tormenta

By Zero Kelvin • jul 27th, 2009 • Category: El congelador

Con mis mejores deseos para Pascual, porque de las historias reales surgen recuerdos inventados, porque de un episodio de nuestras vidas pueden surgir miles de plagios creativos. Los recuerdos de la tarde de tormenta Medio dormitaba en la cama esa mañana de domingo del mes de Diciembre. Los sueños, quizás porque es un día en [...]



De mi velada con Al Pacino

By Zero Kelvin • jul 8th, 2009 • Category: El congelador

Me levanté de golpe y grité lanzando ese sonido angustioso con el que gimo cuando medio soñando medio divagando me viene a la cabeza el momento en que dejaré de existir. Sudando y tembloroso me dirigí al lavabo para echarme agua por la cara y recuperar la sobriedad y la entereza del que aplaza el [...]



Los abrazos de las tardes de tristeza

By Zero Kelvin • jun 24th, 2009 • Category: El congelador

El tren correo, el que para en todas las estaciones, es el único que me permite bajar de Zaragoza a Samper los viernes por la noche cuando acaba mi semana en la Universidad. Casi volando, como alma que lleva el diablo, salgo de las clases para llegar al Colegio Mayor, recojo la maleta que he [...]