Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

IRC

IRC Hispano

El hecho de ser un culo inquieto implica el ir descubriendo otros mundos virtuales a la vez que nos mantenemos en nuestros habituales lugares. De esta manera he encontrado a un grupo de buenos amigos con los que charla de cuando en cuando en el Rolls Royce de los chats, el IRC.

Un sitio como otro cualquiera, con una gente como ninguna otra. Un sitio donde charlar directamente, intercambiar esa música que nos gusta, un punto de encuentro estupendo. Lo cierto es que me ha sorprendido la masiva presencia de gente en cada sala. Y aunque he conseguido hacer muchas amistades, sigo un tanto cohibido por tanta presencia.

Por otra parte, la posibilidad de intercambiar no solo palabras, sino archivos, música, dibujos… permite potenciar por mil las posibilidades de conocerse entre las diferentes personas que constituyen cada sub-mundo, cada sala del IRC.

Y desde luego no puede faltar desde aquí mi más sincera gratitud hacia Ayalga, mi mentora y cicerone en la sala 30-40-50 del IRC Hispano, gracias a la cual he podido hacerme con los mandos de tal compleja forma de comunicación.