Platonov
By Zero Kelvin • jun 14th, 2010 • Category: DelicatessenEl sábado por la noche me fui al TNC para ver la producción del Centro Nacional de Arte Dramático Platonov, integrada en la programación conmemorativa del 150 aniversario del nacimiento de Chéjov.
Platonov es una obra de juventud del dramaturgo ruso, escrita con tan solo veinte años. En él se habla de la historia de este maestro ruso, a caballo de ser un Don Juan y un Hamlet. Superficialmente un hombre hermoso, amante de las mujeres en las que busca aquella belleza o la esperanza que no puede encontrar dentro de si mismo, dentro de su angustia y desesperación. El resultado será la caída del hombre y su autodestrucción.
El montaje de la obra es excelente (es lo que tiene el faraónico TNC, medios impresionantes para montar cualquier programación teatral). La Compañia Nacional de Arte Dramático (con la colaboración del gobierno ruso) tampoco escatima en medios.
Sobre la obra en cuestión, hay que tener en cuenta que Chejov la concibió como una obra que estaba pensada para siete (han oído bien) horas de representación. Por tanto, las dos horas y veinte minutos (sin entreacto) que dura la función, tratan de focalizar la acción en la vida de Platonov. Y así como esa desesperación interior, esa caída se ve muy bien representada (e interpretada) es quizás, en esas relaciones entre el maestro y las mujeres que le rodean donde queda más floja y se nota una falta de profundidad, por otro lado comprensible.
Bajo mi propia visión me encantan dos personajes, Sasha (interpretada por Carmen Machi) y Osip (Roberto San Martín). Estos personajes, bajo ese registro bajo con que se dirigen en sus diálogos, enmarcan la visión de la realidad, ese tono alto que choca frontalmente con aquellos personajes más cultivado y a la vez más lejanos a la realidad en sus apariencias, oscurantismos e intrigas.
Como colofón, les dejo la crítica a la obra publicada en La Vanguardia. No se lo pierdan, tienen hasta el 20 de junio. Ah, pese a ser el TNC, la obra es en castellano. No tienen excusa.
JOAN-ANTON BENACH (LA VANGUARDIA, 10/06/10)
A la hora de los aplausos, cuando Mònica López y Carmen Machi empujan hasta la corbata a Pere Arquillué para que este se lleve la mejor ovación de la noche, el entusiasmo del respetable aumenta y tiene aquella expresión peculiar, mezcla de gritos alborozados y palmas frenéticas, que sólo se produce si lo demás también ha gustado. Es el sonido de un plus de complacencia. Y eso es lo que ocurre en el Nacional: Arquillué es un gran, formidable Platonov, pero el espectáculo de Gerardo Vera y el Centro Dramático Nacional (CDN) es teatro de muchos quilates. Hasta el día 20.
Cuando Anton Chejov (1860-1904) empieza a escribir Platonov, no ha cumplido aún los 19 años, y esa obra primera surge torrencial, ambiciosa, con fragmentos inacabados y meandros que necesitaban enderezarse. Sus más de 215 páginas de tipografía y formato convencionales y las casi siete horas que pide su representación íntegra la han hecho poco abordable en relación con los grandes títulos del gran dramaturgo. El último Platonov que he visto fue el de Eric Lacascade en Aviñón 2002: cuatro horas largas. El de Gerardo Vera en versión de Juan Mayorga se resuelve en dos horas y cuarto y, claro, sacrifica algún personaje y ciertos tropiezos del protagonista en su marcha fatídica hacia la autodestrucción.
Centrada con especial detallismo en las relaciones femeninas de Mijail Platonov, todas ellas tormentosas, la versión de Mayorga encuentra, no obstante, los espacios adecuados para apuntar los principales enfrentamientos del personaje con unos arquetipos sociales que estarán presentes en las grandes producciones chejovianas: una burguesía terrateniente y ociosa, cuyo declive presagia los grandes cambios que aguardan a Rusia. Asediado por los síndromes de Hamlet y de Don Juan,el Platonov del CDN lucha contra este último, con resultados catastróficos. Aquella Mel savatge que Pere Planella ofreció en el Romea (1986) – el Platonov del inglés Michael Frayn- era, si quieren, mucho más equilibrada. Pero, insisto, en el trabajo de Mayorga todo queda apuntado y tanto las diatribas del protagonista como sus perrerías amorosas dibujan la fisonomía contradictoria del trágico héroe.
La dirección es de las mejores que conozco de Gerardo Vera. Y es gracias a ella, sin duda, que alcanzan un alto nivel de convicción Machi, López, Gelabert y Pastor, así como Cunill y Cortés, dentro de un reparto sin ninguna nota que desafine. Muy buena la escenografía (Glaentzel).
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Dejando a un lado a Platònov / Arquillué, que lleva el peso de la obra y está magnífico, yo destacaría además a Ana Petrovna / Mònica López, tanto en la interpretación como en el personaje, también atormentada y lúcida peró más pragmática y realista, una superviviente nata, una experta en saber nadar con la corriente, no por ello menos consciente del papel que le toca jugar. No en vano dice algo así como que su desgracia es la peor: ser una mujer inteligente.
Y bien… música en directo! que es lo que ahora está de moda, no?
EUC
Lo de la música en directo… mejor no comento nada.
A mi de las mujeres de la obra, sin duda Sascha me parece la mejor interpretada y el personaje más logrado, por ese registro bajo del que hablo y soltando las verdades y dándose cuenta de lo que es y como siente.
La Generala también se da cuenta de lo que es, de como se siente y de cómo debe seguir adelante, Sacha es más debil, Petrovna es fuerte y por eso a pesar de todo no se hunde ni se deja arrastrar. Está loca por Platònov y por eso comete algunos traspiés, como no aceptar algunas de las propuestas que tiene, pero cuando P desciende a los infiernos, es capaz de prescindir de sus sentimientos para seguir adelante. De acuerdo, es un personaje que no despierta piedad o cariño, pero en fin, creo que es el más antagónico a P, el que le da el contrapunto perfecto.
Bah, me encanta Txèjov, aunque sea una obra primeriza y mal terminada….
Mel salvatge, en el Romea, en el 1986, lo recuerdo… supongo que ahí empezó mi fijación con el teatro de Txèjov, tb aparecia el tren, la casa de verano, muchas conversaciones y un genial Fermí Reixach que no se qué está haciendo hoy en día.
Sí, es cierta la comparativa entre Sascha y Ana Petrovna. Lo que me vengo a referir es que en el caso de Sascha, quizás por esa simplicidad del registro en el personaje, su relación con Platonov queda mucho más definida en la representación. Sin embargo, en el caso del resto de las mujeres (Ana, Maria y Sofia) esos vínculos o relaciones son muchísimos más indefinidas y es por ello que los personajes quedan menos redondos, al menos bajo mi perspectiva.
Mi iniciación a Chéjov es más reciente, a raiz de mis cursos de escritura. Y basada principalmente en cuentos, algunos de ellos interesantes aunque otros bastante más costumbristas y, quizás, algo aburridos. Recuerdo que compré el libro de relatos en la Laie durante una presentación de un libro “Petita història dels éssers humans” que tengo de cabecera en mi casa.
Pues aplíquese buen hombre….
Oiga, me aplico, me aplico. Pero voy diversificando. Ahora mismo estoy leyendo a Empar Moliner, una cosa más ligera. Tenga en cuenta que después de Rodoreda (Mirall Trencat) i Alcàntara (Olor de colònia) ahora tocaba algo menos folletinesco y más sencillo y humorístico.
Pero no se preocupe por mis neuronas que tengo El Proceso de Kafka empezado y me lanzaré en breve a su continuación.
Estàs dominat, jajajjajajajaaaa
Això t’ho recordaré la propera vegada que em diguis ‘fas amb mi el que vols’.