Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

Doctor Pasavento (extracto)

By • jul 3rd, 2009 • Category: Entre libros

Ya desde el mismo momento de nacer, conocemos el miedo y preferimos, dadas las circunstancias, servir que ejercer ese Poder que, como demuestra la famosa Historia, nunca es de nadie. Entrar en la vida normal es entrar en la sospecha de que quienes realmente estaban destinados a vivir aquí se han extinguido hace años, pues no es posible imaginar que hayan podido sobrevivir en un planeta hecho para contenernos. No somos de aquí. Y sólo la literatura parece ocuparse con seriedad de nuestro espanto. Cuando Poe escribió aquel cuento de un hombre al que enterraban vivo, contó nuestra verdadera historia. De ahí el terror que aún perdura en quienes leyeron ese cuento que decía la verdad, un miedo que se convierte en un terror doble si llegamos a Kafka, el muerto en vida. Los hombres normales han mirado a Kafka siempre con extrañeza, en realidad con la misma extrañeza con la que él les miraba a ellos, consciente de que no tenía un lugar en este mundo: “Dos tareas del inicio de la vida: reducir cada vez más tu ámbito y comprobar una y otra vez que no te encuentres escondido en algún lugar fuera de él” escribió Kafka en un texto de juventud, un Kafka que siempre quiso trasmitirnos que aquello que se nos antoja una alucinación inimaginable es precisamente la realidad de cada cual. Si lo pensamos bien -nos dice Philip Roth-, veremos que en todas sus novelas Kafka traza la siguiente crónica: alguien es educado para aceptar que todo aquello que le parece absolutamente injusto y fuera de lugar (además de ridículo y muy por debajo de su dignidad) es de hecho lo que realmente le está sucedendo. Dicho de otro modo, esto que está tan por debajo de nuestra dignidad resulta ser nuestro destino.

(Enrique Vila-Matas. Doctor Pasavento)

Nunca podré olvidar que Quim me introdujo en ello. Siempre he sabido escoger a la gente de la que aprender. Quizás es uno de mis dones; soy nefasto para escoger a la gente a la que querer o a la que me quiera, pero para elegir de quien aprender, quizás porque aprender al final sea la mayor de mis pasiones, siempre he tenido ojo.

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3 Comentarios »

  1. Ah y por cierto cuidado con aprender el kickboxing, es peligroso un amigo mio se opera del hombro por una patada. Además no se si le “pega” a usted mucho.

  2. 1.- Le reafirmo que soy nefasto.

    2.- No me conoce. No sabe lo que me pega o lo que no.

  3. Duquesa

    Equipo universitario de Rugby. Flanker titular d’Enginyers, campeón de Catalunya y quintos en los campeonatos de España. Y repartía cuando hacía falta lo que fuere. Ya le he dicho que no me conoce.

    Liberar rabia, tensión, extraer la agresividad que se acumula. Sí, quizás no lo entienda, pero para ciertas personas nos es muy útil e incluso necesario.

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