Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

Heroína (de mi visita a la expo “Quinquis de los 80″ en el CCCB)

By • jun 29th, 2009 • Category: Music and Lights

Eduard Marfà de la Loma es un buen amigo, ex-compañero de Siemens. Una magnífica persona de esas que uno agrada de haber puesto en tu camino. Su apellido materno, De La Loma, procede, entre otros, de Jose A. de la Loma, cineasta español. Abuelo de mi amigo. Y conocido por ser quizás el mayor exponente del “cine de quinquis” que se dió allá entre 1977 y 1985. De la Loma dirigió, entre otras, la archiconocida “Perros Callejeros”. Así que cuando, ya hace unos días, el CCCB programó la exposición “Quinquis de los 80″ dedicada a aquellos tiempos, entre 1977 y 1985 en el que se destacaba el cine de la época, me surgió el espíritu de camaradería y decidí acercarme a verla. Un domingo por la tarde, quizás el mejor momento, y además de gratis.

No sólo son las referencias familiares de este amigo las que me llamaron la atención. Mis recuerdos, avivados ahora justo después de ver la exposición, me llevan a que en Septiembre de 1974 iniciaba mi escolarización en el Centro Escolar Calvo Sotelo (en la esquina entre la entonces “26 de Enero”, hoy “Castelao” y la Gran Via, en L’Hospitalet).

Si se van ustedes a esa demarcación geográfica y miran hacia el otro lado de la Gran Via, hoy se encontrarán el polígono Pedrosa y un grandilocuente centro comercial. Además de una gran nave de venta de muebles a pedazos de cierta marca de origen escandinavo.

Pero si hicieran el ejercicio de buscar la foto en 1974, al otro lado de la Gran Via, estaba el barrio barraquista de La Bomba. Por si no lo saben, el Polígono del Gornal, junto a Bellvitge, se construyó para dar viviendas a este poblado.

Y algunos de los crios de aquel poblado barraquista venían a mi colegio. En mi caso recuerdo a una gitana, Amaya, que iba a mi clase en párvulos. La Gran Via separaba Santa Eulalia de Gran Via Sur. Separaba un barrio obrero pero higiénico, salubre del poblado infrahumano donde habitaban aquellas gentes.

No fue tan famoso “El campo de la Bomba” como el de “La Bota”. Quizás porque este último, en Sant Adriá (migrado a La Mina como La Bomba fue migrada al Polígono Gornal) fue más cantera de delincuencia y droga. Y de antihéroes como el malogrado Juan José Martínez Cuenca, alias el Vaquilla, o su compinche El Torete. Pero ese barraquismo existió a escasos 50 metros de mi colegio.

La exposición nos lleva a los tiempos de la heroína, a la transición, a las barracas, a las colmenas de los barrios marginales, a los tirones de bolsos, a los salones recreativos cutres, a las máquinas de canciones de los bares, a Los Chichos, Los Chunguitos, o a La Banda Trapera del Rio.

A mi me lleva a mi niñez, a cuando era un párvulo. ¿Me permiten la osadía de recomendársela?

Heroína (Los Calis)

Heroína, diablo vestido de ángel
yo busco en tí sin saberlo
lo que tu solo puedes darme
hace tiempo que te conozco
tienes penas y alegrias
vas matando poco a poco
pues yo ya sé bien de tu vida

más chutes no
ni cucharas impreganadas de heroína
no mas jovenes llorando noche y día
solamente oir tu nombre causa ruina

mas chutes no
ni cucharas impreganadas de heroina
no mas jovenes llorando noche y dia
solamente oir tu nombre causa ruina

me cogiste bien cogido
en tus invisibles rejas
yo quiero escapar de ti
pero me arrastras, no me dejas
tu me ayudas a morir
con tus venenos en mis venas
y si llego un dia a viejo
podrido por dentro y por fuera

más chutes no
ni cucharas impregnadas de heroína
no más jovenes llorando noche y día
solamente oir tu nombre causa ruina

más chutes no
ni cucharas impreganadas de heroína
no más jovenes llorando noche y día
solamente oir tu nombre causa ruina

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2 Comentarios »

  1. Pues vivíamos a tiro de piedra; parece que nos criamos en el mismo barrio… yo iba al Sagrada Familia de Amadeo Torner… qué cosas, no?

  2. ¡No fastidies! ¿Eres de Santa Eulalia?

    Mis padres viven en Castelao, entre Aprestadora y Nazareth… y claro primero fui al Calvo Sotelo, luego dos años al polígono mientras nos hacían en Francesc Macia frente al parque de la Alhambra.

    El mundo es tremendamente pequeño.

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