Wikipedia, hipertextualidad, Vila-Matas o el viaje de la literatura
By Zero Kelvin • may 25th, 2009 • Category: Entre librosSi ustedes van a la wikipedia y buscan Roberto Bolaño, accederán a la biografía del escritor en cuestión. Allí, en la primer línea del texto, les pondrá “Roberto Bolaño Ávalos (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 – Barcelona, 14 de julio, 2003) fue un escritor y poeta chileno”. Y las expresiones y palabras “Santiago de Chile”, “28 de abril”, “1953!, “Barcelona”, “14 de Julio”, “2003”, “escritor”, “poeta” y “chileno” aparecen en color azul. Si ustedes posan el cursor de su ratón sobre dichas palabras y hacen click, saltarán a la definición de estas palabras. En términos informáticos es lo que se denomina “hipervínculo”. Se trata de ir asociando a cada término su posible definición, creando un viaje entre contenidos para enmarcarnos, a nuestro antojo, en la globalidad.
Los hipervínculos nos aportan información adicional, nos marcan el entorno en el que estamos. No obstante, hemos de ser cuidadosos, pues esos vínculos nos sacan del propio contexto que nos estamos moviendo y, sin duda, a veces, los caminos adyacentes nos pueden hacer perder el propio hilo conductor que nos guía. He de recordar que, aunque en ocasiones haya querido conocer Santiago de Chile, yo, en realidad, iba buscando información sobre Bolaño.
Esta primera divagación me viene a colación al respecto de que hace unos días publiqué un artículo extraído del blog “Archivo Bolaño” en el que se definía el término “hipertextualidad” y se entremezclaban los textos de Bolaño y Borges. Lo que se venía a decir, sin más, es que leyendo a Bolaño se accedía al mundo Borges, como si hubiera un hipervínculo entre ambos y pudiéramos saltar del uno al otro.
Pero no sólo a Borges, he podido comprobar. Venía yo esta mañana leyendo “2666” (páginas 693 a 698 de la edición de Anagrama) y me he encontrado a Gabo. Sí, un hipervínculo, llamativo, como escrito en azul, que llevaba directamente a García Márquez y su “Cien años de soledad”. Porque la saga de las “Expósito” no deja de ser la saga de los “Buendía”. Porque mientras Bolaño pare Marías, Gabo daba a luz Aurelioanos y Arcadios. Hipertextualidad. ¿O tal vez plagio?
En la tertulia (o quizás debo hablar de hipertertulia, porque de ella se derivaron diferentes conversaciones) con Quim, en nuestro ágape en Sitges el pasado sábado, hablábamos de los estados de la literatura. Según él, la literatura ha pasado por diversos estadios. Inicialmente la literatura nos narra historias. Un siguiente paso es la reflexión. La literatura busca la estructura profunda de las historias, la acción da paso al sentir, y los hechos engloban los sentimientos que producen. Se lanza hacia el modo argumentativo, surgiendo las novelas de Kundera, por poner un ejemplo. Siguiendo la disertación de Quim, el estadio siguiente es que la literatura nos haga un compendio de ella misma. Y ahí me saca a relucir a su venerado Vila-Matas. Vila-Matas introduce en su mundo personajes de Kafka, y reflexiones de otros muchos. Es como si leyendo a Vila-Matas leyéramos a otros, es su compendio de la literatura.
Así pues, Vila-Matas es hipertextualidad. De hecho en el artículo que reseñé ayer de El País (“Un Bradbury perfecto” ) Vila-Matas nos hace un claro ejemplo de esto.
Quim, en sus disertaciones, va más allá, y en su entusiasmo califica a Vila-Matas como el máximo velador de la literatura. Y yo esas afirmaciones me las tomo con cierto resquemor y mucha prudencia. ¿La hipertextualidad nos marca a alguien como velador de los demás? ¿Es Bolaño el velador de la literatura hispanoamericana (Borges, García Márquez)? ¿Es Vila-Matas el guardián de la literatura universal? Bueno, pues eso, cuidado. Porque extrapolando me sale a Luis Cobos como el máximo velador de la música clásica y sinfónica y no es cuestión. Y para algunos quizás la única diferencia sea que Cobos es un hortera peinado como Lauren Postigo y Vila-Matas es un snob que se ha creado un personaje a lo Chinasky. Así que, por mucho que me lo vendan, esperaré a leer Dr. Passavento para validar o rebatir a mi querido Quim y a su idolatrado Vila-Matas.
Personalmente, la hipertextualidad no está mal, nos abre puertas, pero es como la wikipedia; hemos de tener claro que es lo que buscamos, cual es nuestro contexto, para no dejarnos evadir por los caminos que surgen y nos llevan a otras partes.
Ah, en la wikipedia todo el mundo puede realizar aportaciones. De eso se trata, del conocimiento a través de todos. La hipertextualidad de Bolaño y Vila-Matas es su hipertextualidad, su elección de vínculos y su mundo de aportaciones. En “Un Bradbury perfecto” que publicaba ayer, nos guía por una serie de autores y lecturas. Pero son SUS LECTURAS, las de Vila-Matas. ¿Por qué no construir nuestros propios hipervínculos?
De hecho, Quim, tiempo atrás, me hablaba de “Tokio Blues” de Murakami, y me expresaba que la fragilidad de Kumiko era similar a la de “La insoportable levedad del ser”, cuando la chica aparece empapada, con su maleta, en la puerta del protagonista. Y eso era un hipervínculo de Quim, era su hipertextualidad (que podemos o no compartir).
Vila-Matas pues, no deja de ser el guardián de SU literatura. Si nosotros somos hábiles, si reflexionamos sobre nuestras lecturas, no precisamos la hipertextualidad de los autores, tan sólo sus lecturas y sus reflexiones.
Reflexionando sobre ello, definitivamente la hipertextualidad me la trae al pairo.
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No creo que sea cuestión de habilidades, simplemente de necesidades. Hay quien necesita ir más allá y quien no.
Morgana
Creo que el tema está en si tenemos que aceptar lo que el autor nos recomienda. Es decir, si el hecho de leer a Bolaño me obliga a tener que aceptar a García Márquez o a Borges porque él me los imponga.
El autor, en este caso, se abstrae de su simple papel de narrador de historias y me evangeliza, en cierta manera. Ante lo cual surge en mi, porque como siempre soy un rebelde y un antisistema, una cierta paranoia de rechazo contra el mismo.
Creo que hay que distinguir entre referenciar y meter cinco páginas de hipertextualidad como hace Bolaño.
Es mi flagrante queja.
Pues lo que le digo.
Hay quien se dejará llevar por esa supuesta “evangelización” e irá más allá siguiendo los pasos del autor. Y otros no se saldrán del camino.
El autor plantea, y usted elige.
Sí, Morgana, sí. Sin duda. Pero es que a mi, cuando me pican a la puerta los testigos de Jehová, me molesta. Y claro, salvando las distancias, es un claro caso similar.
Mmmffff
5 pàgines de 1100 no són tantes
I per algú amb la verborrea desfermada que tu tens, és veritablement còmic que et queixis
Darrerament ric molt amb tu
Quatre ulls
No voldres dir que rius molt de mi ?
Ja m’ho semblava, ja.
La imagen de la chica con la maleta en “la insoportable levedad es algo que se me quedó grabado, esa mujer siempre me dió mucha pena. Y si, es cierto, que recuerda a la fragilidad de Kumiko.
A mi me gusta encontrar referencias, así recuerdo. Ya 5 hojas como dice usted, quizá sea excesivo.
Duquesa
Ciertamente, esa imagen de la novela es terrible. Es brutal. El choque de la fragilidad del sentir. Tanto a Quim como a mi nos marca mucho esa escena que siempre rememoramos en ocasiones.
Sobre la hipertextualidad, ciertamente, 5 hojas es excesivo. A mi, personalmente, me mata. Por mucho que a mi estimadísima Fahrenheit le parezca insignificantes 5 páginas y diga que es, simplemente, un guiño.