Espacios tridimensionales
By Zero Kelvin • may 1st, 2009 • Category: El congeladorLa vida es una línea. Ni tan siquiera eso, es un triste segmento. Un trayecto que va desde el punto A al punto B. Y la única manera de creer que puedes ser eterno es cuando te chutas una buena dosis de caballo y divagas por otros espacios que dejan de ser lineales para adquirir una especie de bidimensionalidad irreal que te hace sentir jodidamente bien. Al menos eso es lo que piensa Javi mientras está preparando con la cucharilla, el mechero y la jeringa su próxima huida.
Los días como hoy Javi piensa en los puntos A y B. Porque, al fin y al cabo, su progenitora murió al darle a luz, y de esta manera, aquel dos de Mayo, unió para siempre las Aes y las Bes suyos y de su madre. Ni tan siquiera sabe si, ni que fuera por un instante, hubo ese momento de conciencia en ella de la existencia de él. La vida no se mide en tiempos sino en sensaciones. Y tener el punto A borroso, desconocer si aquel instante que confiere esa sensación de existencia pudo ser o no compartido, marca para todo el resto del segmento.
La idea de haber matado a tu propia madre difícilmente se borra. Seguramente nunca. Y menos si esa idea, de forma sorda, es compartida por aquellos que te rodean. Si lo lees en los ojos de tu padre o en la triste sonrisa de tu hermano mayor. ¿Cómo no vas a culparte si les has dejado sin una parte de sus vidas? Si tu punto A les ha privado a ellos de puntos C, D, E y de esos instantes y sensaciones a los cuales todo ser humano se cree con derecho.
Así que el correr del tiempo discurre atravesando puntos, en un lento movimiento triste de final conocido. Y esos puntos, puntos y seguidos, puntos y aparte, disciernen etapas de la vida que siempre se marcan por la ausencia perpetua. No hay reuniones con los padres, día de la madre, ni quien haga una tarta de bizcocho los domingos. De esta manera Javier crece huérfano de personas, pero también de sentimientos. En la vida de los suyos él está de más. Tres puntos definen un plano en el espacio, pero sólo si no están alineados. Los puntos suspensivos solo definen una línea y en ella, el tercer punto es redundante. Su padre, su hermano…
Pero tras la juvenil huida de la casa paterna, el caos. Se pueden dejar a nuestra espalda personas, lugares, incluso imágenes guardadas si ponemos énfasis en su disolución en el recuerdo. Pero jamás se puede olvidar lo que realmente se siente. Quizás la esperanza está en buscar otras líneas y segmentos que te atraviesen, que corten nuestra existencia con puntos en común. Pero en Javier son tan solo apariencias. Las líneas se cruzan en algunos sitios pero, aunque mirándolas desde determinadas perspectivas pueda parecer que tienen ese punto de intersección, en realidad, solo es que pasan cerca, por arriba o por abajo, sin tan siquiera tocarse con él. Personas que coinciden en la calle, que le abrigan una noche fría de invierno, con una manta o con un cuerpo asido al suyo, pero que, en la madrugada, huyen hacia las direcciones marcadas por sus propios segmentos.
Y así, son tan sólo esos chutes de droga placentera los que le permiten huir a otro mundo, como recorriendo líneas paralelas a las de su propia existencia. ¿Sabe una línea, unidimensional, lo que es un plano? ¿Sabe una persona, con su limitada vida temporal lo que puede ser la eternidad? Sólo Javier, al sentir la aguja atravesar su brazo, consigue llegar a ese estado en el que el tiempo es como el paisaje de un valle. En el que puede posar la vista en cualquier punto de esa eternidad. Y cada instante es como un mosquito atrapado en el ámbar, fosilizado y permanente por siempre. Y en él, girando la vista, puede ver a su madre, y conseguir que ella viva. Aunque no esté con él en ese momento congelado porque jamás la tuvo a su lado. Javier siempre ha pensado que en eso consiste ser Dios. En poder ver el tiempo como el paisaje más precioso donde los segundos son simples puntos en el horizonte.
Muchas veces ha pensado Javier en que la dosis de divinidad licuada en la jeringuilla fuera el doble de la necesaria. Para escapar a ese paisaje de tiempo atemporal de una puñetera vez. Y sabe que algún día será así. La vida suele presentar siempre varias alternativas para llegar al punto B. Pero para algunos escogidos, o quizás repudiados, no hay ninguna posibilidad de elección.
Así que Javier carga la jeringuilla con el líquido caliente fundido en la cuchara. Y echa a cara o cruz si meterá una segunda dosis en la misma. Al fin y al cabo es dos de Mayo. Un día para celebrarlo.
Zero Kelvin is El último punk que saltó de Putney Bridge
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Cualquier día es bueno para celebrar que estamos vivos y que nos queda mucho para ofrecer.
Qué triste pero qué real a la vez. En este relato no podía faltar un “ni que fuera” de esos que a mí me gustan.
Por cierto… Felicidades, pequeño
Uuuuuufffffffffffffffffff
Es difícil hacerse una idea de todo lo que supera nuestra experiencia, aunque pensemos que si, en realidad, no.
Y como dice Mo, celebremos que estamos vivos, que hablamos, nos movemos, recordamos y sentimos.
Helador, pero muy bien.
Molto molto Felicidades , ¿hoy es su cumple, no? los mortales le mandamos nuestros mejores deseos jejeje
Morgana
Creo que esa frase es buena muchos días, pero no tal día como hoy. Hay días que uno no tiene nada, ni tan siquiera para él mismo.
Princesita Disney
No veo a Letizia protagonizando un cuento, pero bueno. Gracias y tal “ni que sea” por la buena voluntad de felicitarme.
Duquesa
Muy amable por su parte. ¿Helador? La hacía con formación técnica, y eso implicaría que sabe que significa Zero Kelvin o 0ºK …
Quatre ulls
¿Només “ufff”?
Protagonizarlo no, ¿pero vive o no del cuento? Jajaja
Un abraç!
Supongo que cuando uno sigue viendo el sol por las mañanas o sigue compartiendo nubarrones en cada amanecer , es por algo.
Lo divertido en realidad es descubrirlo , para nada es divertido preguntarse según que cosas . Mañana todos descubriremos porqué nos hemos quedado hoy. O quizás no todos, solo los privilegiados , mira !! ahi va a estar la respuesta !! eureka !!
saludos