La puta carretera
By Zero Kelvin • abr 24th, 2009 • Category: Entre librosPorque debería llamarse así, “La puta carretera”, el libro en cuestión. Les hablo de “La carretera” de Cormac McCarthy. El libro que acabo de finalizar.
Hace ya año y medio, Loreto (SoositaX) lo andaba leyendo e insistiendo en que iniciara su lectura. Pero yo, por aquella época, estaba enfrascado en otros guisos literarios menos intensos, más lúdicos. Además de estar metido más en análisis pictóricos y de impresionismo.
Pero bueno, soy de los que guardan los títulos en la cabeza. De los que, cuando le hablan de un libro determinadas personas, lo almacena en el registro gris de la azotea humana para un día, coger la reseña, buscar el libro y arrasar con él.
Al respecto, les cito un poco la contraportada:
“En un mundo apocalíptico donde llueve ceniza, un hombre y un chico cruzan a pie el territorio norteamericano en dirección al sur. El hambre es mucho más que una preocupación diaria: es la medida de todas las cosas, y las bandas de caníbales asolan el país convertido en un yermo donde solo la barbarie ha echado raíces. El amor de un padre por su hijo es, sin embargo, la única luz de una tierra que ha perdido a sus dioses. Quizás el fuego de la civilización no se haya apagado para siempre”
Visto así, parece una novela apocalíptica. Un peculiar road-movie, a mitad de camino entre el salvajismo de MadMax y el drama de la miseria de “Las uvas de la ira”.
Pero, bueno, supongo que cada uno tenemos nuestra lectura.
Para mi “la carretera” es la puta vida. Con todo arrasado alrededor. En un viaje sin retorno, ¿hacia el sur? Porque en toda la puñetera novela en ningún momento se dice el porqué van al sur. Es una simple dirección unívoca. Que además cambia para virar al mar. A veces, en ese trayecto, encuentras cosas fantásticas, que no esperas, quizás un bunker lleno de víveres y cosas que necesitas y que, como todo en la vida, aparece de forma casual, aleatoria, debajo de cualquier trampilla inapreciable a simple vista. En otras ocasiones, los bandidos, los caníbales, acechan, nos roban lo que es nuestro. Y tenemos que defendernos, matar o morir, aplicar la ley del Talión, dejar atrás a gente…
Y en ese transcurrir de la vida, nos embrutecemos, o nos embrutecen. Perdemos la inocencia del niño llegando a la brutalidad del adulto que solo piensa en su básico instinto de supervivencia.
Y finalmente la linealidad. Nuestra vida, nuestro concepto de tiempo es lineal. Cuando lo pienso me vengo abajo. Me caigo. Supongo que si existieran los Dioses (digo Dioses, no divinidades menores como yo) estos podrian ver el tiempo como un paisaje. Podrían posar su vista en un árbol y decir que miran a 1342 aC o a el 932 dC… Pero Andrés (1970-?) solo tiene ese lapso temporal que le permitirá su propia linealidad. Su propia longevidad como Andrés, que es la única.
Andrés tiene su carretera. Va hacia el sur no sabe porqué.
Y algún día llegará aquí:
“El día siguiente se encaminaron tierra adentro. Un extenso terreno pantanoso donde helechos, hydrangeas y orquídeas silvestres vivían como efigies cenicientas que el viento no había alcanzado aún. Avanzar fue una tortura. Al cabo de dos días cuando salieron a una carretera dejó la bolsa en el suelo y se sentó inclinado hacia delante con los brazos cruzados frente al pecho y tosió hasta que no pudo toser más. En otrs fos días quizá habían recorrido quince kilómetros. Cruzaron el río y un poco más adelante llegaron a un cruce. Tierra adentro una tormenta había descargado sobre el istmo y peinado los negros árboles muertos de este a oeste como algas en el lecho de un arroyo. Acamparon allí y cuando se acostó supo que no podría continuar y que era aquí donde moriría. El chico lo miraba con los ojos cargados de lágrimas. Oh, papá, dijo.”
Y espero que aún tarde mucho. Supongo que hay kilómetros y kilómetros por recorrer. En ese mundo arrasado. Por esa carretera llena de peligros.
Zero Kelvin is El último punk que saltó de Putney Bridge
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El último párrafo que describe la muerte es simplemente sublime.
La relación de amor y familiar realmente es muy potente, ahora que soy padre novato lo siento más que nunca.
Pero hay final, cuándo más tarde mejor porque lo que viene después es un misterio que por bueno, malo o neutral espero que a todos nos llegue lo más tarde posible; o al menos que cumplamos los objetivos más valiosos y realistas de cada uno.
Pues si, la vida es una puta carretera, a veces te equivocas y te vas en dirección opuesta, es fácil perderse y también correr demasiado. Pero alguna vez te encuentras el paraiso y puedes disfrutar, hasta que vuelves otra vez a esquivar a los camiones y los Audis que te arrasan.
Ultimamente pienso que en lavida deberian también limitar la velocidad, eso de hacer todo corriendo no me gusta. Me apuntaré a uno de estos grupos slow.