Impulsos eléctricos
By Zero Kelvin • feb 6th, 2009 • Category: El congeladorMiradas que chocan. Pupilas paralizadas esa fracción de segundo. Iris dilatados y chispa. Que nace en algún punto a mitad de camino entre ambos, como hecho a propósito para ser compartida. Y que alcanza mi retina para convertirse en ese pulso eléctrico que, a la velocidad de la relatividad, alcanza mi cerebro. Voltaje infinito, creado de la nada, negando los principios físicos de la energía que no se produce y dicen que sólo se transforma.
Y ese impulso eléctrico que viaja por mi mielina en efervescencia. Que hace a mi boca a hablar, sonreir, decirle hola. Que se escapa cuando mis labios rozan su mejilla derecha en el beso, sintiendo el golpe de la pérdida, la caída de potencial, para volver a envolverme con toda su fuerza, como hace la clemencia divina, en el momento en que me ofrece la izquierda.
Esa corriente alterna, de frecuencias aceleradas, de lambdas infinitesimales, es la que al llegar a casa me hace sentarme en el ordenador y escribir. Sintiendo que esa electricidad se transfiere al teclado, corre por el aire y se escapa por el cable telefónico, para buscarla entre todo el gran bosque de luces incandescentes, de brillantes bytes que cubren, como un cúpula celeste, los mundos virtuales comunicativos.
Y cuando toda energía desaparece lanzada al mundo me quedo temeroso, vacio, sólo por momentos, los instantes que preceden al timbre del teléfono, a toda esa energía, electricidad, impulsos que hacen sonar el altavoz del mismo con su voz para decirme:
- ¿Quedamos esta noche?
Zero Kelvin is El último punk que saltó de Putney Bridge
Email this author | All posts by Zero Kelvin

Curiosa manera que tienen los ingenieros de proclamar sus citas.
… curiosa y poética
Uff creo que se equivoca, pero me gusta que le dé usted credibilidad. Si se hubiera fijado se daría cuenta que es un nuevo ejercicio de subperspectiva, esta vez el conductor del relato es la electricidad, cambiando de un sitio a otro y generada de la nada en un cruce de miradas.
La veo tensa. ¿Está usted con el SPM?
Mi energía actual se aproxima al cero absoluto. A ver si recargo para esta noche.
Interesantes estos relatos con agente conductor, aunque hay veces que los sentimientos se transmiten mediante ondas inexistentes. O quizá existan y nadie ha sido capaz de detectarlas.
Ah Duquesa, necesita usted un electroshock de esos.
¿Sabe? A propósito de esas ondas, se ha descubierto que las ondas cerebrales, si se las superpone, se consigue una onda envolvente que tiene una frecuencia de unos 40Hz. Se dice que la existencia de esa frecuencia es la que nos da la propia conciencia como seres, lo que nos diferencia de animales etc… Quizás esa onda envolvente de 40Hz sea no sólo la de la razón, sino la del sentir.
O igual esto que leí yo es pura falacia, hipótesis descabelladas para explicar lo inexplicable y las cosas son por el simple hecho de ser.
Pero me encanta pensar que transmito y recibo a 40Hz. De hecho, hace ya casi 7 años, divagaba yo en “Trobades” (un foro ya desaparecido de pensadores, pseudo-escritores, colgados varios, yo entre ellos) sobre este tema. Le dejo el link
http://www.sonoftechnology.net/2002/05/a-40-hertz
Quien sabe.
Un cruce de miradas puede ser un mundo. En toda mi vida sólo encontré una mirada que supo entenderme sin hablar, y lo mejor es que era recíproco. Lamentablemente nunca llamó a mi puerta. Cosas del destino.
Besos
Bruja de Blancanieves
Quizás debió usted llamar a la suya. Ya sabe, la liberación de la mujer hace años que existe. Además, una bruja o madrastra con carácter lo hubiera hecho, así que no deje usted de hacerlo la próxima vez.
Vamos mejorando, el del agua no me ha gustado. Veo que eres un alumno aventajado. Me alegro, felicidades.
Campanitas
Pues a mi me gusta el del agua, es como más rebuscado, eso de la subperspectiva dentro de la subperspectiva… Es que yo, si el relato no tiene algo así rarete y simbólico, no es Kelviniano. El mundo Kelvin es rebuscado, críptico.
Pozí
Porque yo sólo he entendido la última frase
Pffff… es una historia muy larga, pequeño. No es tan fácil como lo pinta usted.
En cualquier caso, siempre recordaré que una vez conocí a alguien que supo entenderme sin apenas palabras. No es algo que todo el mundo pueda decir, en este mundo de prisas, de stress, en este mundo en el que la gente ya no se mira a los ojos.
Cuídese.