Artículo en OpenPropólis
By Zero Kelvin • ene 13th, 2009 • Category: Política y Sociedad, TecnologíaHoy he iniciado mi andadura como colaborador en Open Propolis, un portal dedicado a la divulgación de conocimentos sobre e-Government. Mi primer artículo ha sido una aportación sobre el funcionamiento del sistema de gestión de accidentes de tránsito en la ciudad de Barcelona. He aprovechado mi conocimiento como Jefe del Proyecto de Desarrollo del sistema de Accidentes para intentar sintetizar las ideas que la Guardia Urbana está proponiendo para optimizar la gestión del tránsito y minimizar la siniestrabilidad.
Lo adjunto a continuación. También lo podéis leer aquí.
El sistema de gestión de accidentes en Barcelona
A principios de esta década, la Guardia Urbana de Barcelona inició un asalto hacía la resolución de la siniestrabilidad en el tráfico de la ciudad, utilizando sus propios conocimientos e integrando las tecnologías de la información en su trabajo diario. El resultado es el actual sistema de gestión de accidentes que emplea la unidad encargada de ello. Son los “CSI” del tráfico en la ciudad.
Un accidente de tráfico conlleva una serie de investigaciones a fin de determinar las causas y el modo en que se produjo. Términos como “punto de primer impacto” pueden sonar muy obvios cuando se escuchan, pero conllevan una complicada serie de cálculos, como la generación de croquis gráficos para conseguir su esclarecimiento y verificar las posibles maniobras de los vehículos implicados. Se trabaja sobre huellas en el asfalto, análisis fotográfico, recorridos de los vehículos antes y después del choque a fin de determinar velocidades, puntos de impacto, maniobras indebidas y un largo etcétera de variables necesarias para esclarecer los hechos.
Pero además de esclarecer estos incidentes a posteriori y determinar sus causas ¿Existe alguna manera de trabajar en la prevención de estos accidentes? El equipo de la unidad de accidentes, entendió que una forma de hacerlo es validando los antecedentes que tiene una determinada posición geográfica de la ciudad (un cruce, una entrada a una ronda…). Igual que un agente solicita los antecedentes de una persona a la hora de hacer una actuación ¿por qué no pedir los antecedentes del cruce entre Diagonal y el Carrer Mallorca si tenemos un choque fronto-lateral que investigar?
Así que la aplicación actual de accidentes permite recoger, dentro de un margen geográfico, todos los accidentes que durante un periodo de tiempo se han dado en esa zona que nos ocupa, nuestra zona de estudio. Guardando asimismo de qué tipo de accidente se trata y que tipos de vehículos se hallan implicados. De esta manera es posible prever e intentar corregir algunos incidentes y, asimismo, generar un mapa de lo que denominaremos Zonas de Riesgo, aquellas en que la densidad de accidentes es mayor.
Gracias a este trabajo, durante los últimos años todas las cifras de accidentabilidad entre vehículos se han reducido en la ciudad. Bueno, todas menos una: la de accidentes en los que hay implicados conductores de motos que tienen carnet de coche y conducen un vehículo de hasta 125cc. Este tipo de accidentes ha subido más de un 10% año a año desde que se promulgó esta ley. Con lo cual, atendiendo a los resultados analizados, sería interesante validar si esta normativa es o no de interés para la ciudadanía. O si hemos de concienciar a estos conductores de que lo que están haciendo conlleva una serie de peligros que hay que entender, sopesar y trabajar. Y esto es el sistema de gestión de accidentes quien nos lo permite verificar.
Volviendo al tema principal, el siguiente escalón en el desarrollo de la gestión informatizada de los accidentes viales se acaba de licitar para este año 2009: la gestión de mejoras en las zonas de riesgo. Hasta la fecha se dispone de un sistema que permite en análisis, el almacenamiento de información (fotografías, croquis) y la detección de zonas de riesgo en la ciudad. El paso siguiente es gestionar las propuestas de mejora (cambios de sentido, prohibiciones de giros, aumento de la señalización vertical u horizontal). Se pretende que los agentes que hacen los estudios de los accidentes puedan proponer mejoras en los puntos negros del tráfico viario dentro de la ciudad. Y que estas mejoras puedan ser evaluadas al cabo de un tiempo comparando los accidentes existentes antes y después de realizar la actuación en esa zona de riesgo.
Porque, si en un cruce tenemos 19 accidentes en un año, de los que 12 hacen referencia a un choque fronto lateral, es posible que tengamos que ver si la frecuencia semafórica debe ser cambiada, si debemos restringir el periodo en verde de alguna de las calles o si se trata de un caso de giros indebidos debido a que la señalización está mal situada y es poco visible. Y una vez nos planteemos una posible actuación es de suma importancia validar, a posteriori, la efectividad que dicha actuación ha tenido sobre la siniestrabilidad. Este es el reto para el 2009, la acción preventiva.
Y es que las tecnologías de la información aplicadas en la administración y para mejorar el servicio al ciudadano no siempre van vinculadas a la interacción directa con éste. Su misión es mejorar la atención al ciudadano, en este caso, su seguridad vial en la ciudad.
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