Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

La iglesia se las salta

By • nov 6th, 2008 • Category: Aportaciones

Extraido del blog de mi buen amigo Karlitos a quien vale la pena seguir

Por Louis Crandell • 5 de Noviembre, 2008

En uno de mis anteriores post comenté la sentencia del Tribunal supremo referente a la no-consideración del Libro de Bautismo como Fichero en el sentido de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal. Dicha sentencia se fundamenta en que dicho libro es una mera acumulación de datos que no están ordenados alfabéticamente de forma que se facilite el acceso a los datos. Parece ser que utilizar la fecha de bautismo para acceder a los datos de un bautizado no es lo suficientemente ágil. No soy letrado y por tanto mi opinión tiene poco valor, pero considero que la argumentación es un auténtico alarde de ingeniería legal.

Pero este asunto me ha dado qué pensar sobre otras cuestiones en las que la Iglesia parece quedar al margen de la Ley. Aclaro que no soy especialista en leyes y me limito a exponer los hechos que he observado y a comentarlos desde la lógica, por lo que le ruego humildemente al lector versado que corrija mis errores y me ayude a comprender las razones por las que mis apreciaciones son incorrectas.

Antes de enumerarlas diré que mi agnosticismo hace que yo no concurra frecuentemente a las liturgias religiosas, pero aunque no voy a misa mi vida social hace que no pueda evitar asistir a otros eventos eclesiásticos: bodas, bautizos, comuniones, entierros… En estas celebraciones he observado las siguientes irregularidades:

1.- A pesar de que las iglesias sean lugares donde se reúnen una buena cantidad de personas (aunque me parece que cada vez menos), éstas adolecen de servicios públicos donde los fieles puedan aliviar sus urgencias si estas se le presentan en mitad de la ceremonia litúrgica. La ausencia de estos servicios me parece doblemente inadecuada porque una buena parte de los asistentes a las misas son personas mayores en las que las pérdidas de orina o los problemas de próstata son cosa usual (para ser fiel a la realidad debo decir que conozco una iglesia en la que si existen WC públicos, que en realidad son los propios de la Sacristía a los que el párroco, con buen criterio, permite el acceso)

2.-Otra carencia generalizada aunque no tan flagrante como la anterior y que también tiene que ver con la afluencia de personas, es la inexistencia o frecuentemente incompleta señalización de las preceptivas salidas y luces de emergencia. Quizá la razón se encuentre en que si se produce una catástrofe en el interior de una iglesia, ¡Dios no lo quiera!, y sobre todo si es después de la comunión, los fieles irán directamente al cielo, porque como sabrán, desde noviembre del año 2005 el purgatorio ya no existe —o mejor dicho, nunca existió—, al menos eso afirmó Darth Sithious (Ratzinger).

3.-Pero la irregularidad más manifiesta en el cumplimiento de las normas tiene que ver con la sanitaria. Y es que he tenido la oportunidad de preguntar a varios curas si ellos tienen el carnet de manipulador de alimentos, ya que en la liturgia tocan la Hostia con sus manos la cual es posteriormente deglutida por los fieles. Y aunque tras la consagración ésta se haya convertido en el cuerpo de Cristo, los comulgantes se la comen con los posibles rastros antihigiénicos que el cura ha depositado con sus eclesiásticos pero no por ello impolutos dedos.

Y estos son sólo son tres ejemplos (4 con el asunto del libro de bautismo) de cómo la Iglesia Católica es medida por otro rasero a pesar de que España sea un Estado laico, y esto a ojos de un ciudadano de a pie que desconoce los entresijos legales, ¿cómo será la cosa en instancias más altas?.

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