Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

La última frontera

By • sep 24th, 2008 • Category: Aportaciones

Con el permiso de Quim…

La crítica que envió Zero respecto a la última película de Lucas ha suscitado en mi una reflexión, hice mención de pasada en el chat cuando hablé de que la Guerra de las Galaxias había roto con algo. Más que romper lo que quería decir era que la cinta en cuestión abordaba el tema de la ciencia-ficción desde un punto de vista diferente, lo trató como un cuento de caballerías, con sus princesas, sus caballeros, sus dragones y sus ogros pero lo mas importante para mi está en el escenario donde se desarrolla la acción…el espacio, pasó de ser un lugar inhóspito a convertirse en escenario de aventuras épicas.

Desde el principio de los tiempos el hombre se ha sentido atraído por lo que veía en la oscuridad de la noche cuando miraba al cielo pero, que duda cabe que ha sido el avance de la técnica lo que ha hecho que esa fascinación sea, en cierto modo, palpable. El trabajo de Tolomeo, Galileo, Keppler y otros ha contribuido de manera definitiva al desarrollo del conocimiento del universo próximo.

Ahora bien, los avances más espectaculares en el estudio de la materia, no nos engañemos, se debe al desarrollo de la estrategia militar. Si, ya se, muy prosaico, pero a mi entender real.

En definitiva La Guerra Fría entre los dos bloques fue la que provoco la llamada carrera espacial, Los soviéticos fueron los primeros en poner un satélite en órbita (Sputnik) y los primeros en llevar, primero a una perra ( Laika) y después a un hombre (Gagarin) al espacio exterior.

EE UU veía con estupor como el enemigo le pasaba la mano por la cara en el dominio del espacio.

América, tras la II Guerra Mundial se convirtió en la tierra prometida de numerosos científicos que huían de una Europa en ruinas.(Otros ya habían escapado del terror nazi).

Esos cerebros “importados” eran los que disponían del conocimiento necesario en la técnica del lanzamiento de proyectiles, llevaban tiempo intentando vencer la gravedad, proteger el artefacto de la fricción de la atmósfera , etc.

Todo el gasto fue poco, barra libre, tenían que tomar la iniciativa frente a la Unión Soviética como fuera.

En la película “Elegidos para la gloria” se aprecia la decadencia de la investigación en el campo de la aviación militar, antes financiada sin reparos con tal de romper la barrera del sonido… Sólo hay dinero para los “astronautas”… se lamenta un piloto de pruebas.

1969. Neil Amstrong pisa la Luna. La gesta llenó de argumentos el imaginario humano, no había nada que el hombre no fuera capaz de realizar.

El espacio se convirtió en la gran esperanza, todos los avances de la ciencia concentrados en su exploración. La última frontera, se decía en la serie de TV Star Trek.

Hollywood no podía quedarse atrás así, toda la producción cinematográfica que abordase el tema contaba con el plus de la credibilidad, aunque fuera algo realmente imposible, en el ánimo de todo el mundo estaba la convicción de que por imposible que fuera, se lograrían vencer todos los obstáculos para hacerlo factible.

A pesar de que la pionera, la que de verdad rompió la manera de tratar la ciencia-ficción fue 2001 de Stanley Kubrik no dejaba de mostrar el espacio como un lugar inhóspito. El film de Lucas lo convirtió en escenario de maravillosas aventuras, de seres imposibles donde la épica triunfaba sobre todas las cosas.

No es que la literatura no tratara en tema, Isaac Asimov nos ilustraba con mundos imaginarios con Fundaciones, robots con complejos problemas de comportamiento que no necesitaban ingenieros para su reparación sino psicólogos (Yo robot), Arthur Clarke con el ya mencionado 2001, sin contar con los pioneros del género Julio Verne, Orwel, H.G. Wels etc.

Pero fueron sin duda el cine y los tiempos propicios los que dieron vuelo a un género minoritario, En el imaginario colectivo era en el espacio donde la humanidad tendría continuidad, sería eterna.

Tal vez sea así en un futuro, hoy no van por ahí los tiros. Recuerdo lo triste que resulto el final del programa Apollo. Los últimos viajes no tuvieron el más mínimo eco y la opinión pública se empezó a cuestionar si el mastodóntico presupuesto del programa espacial tenía alguna utilidad, sobre todo después del fracaso del Apollo 13 a pesar de que intentaran venderlo como un triunfo, película incluida.

En la actualidad, al margen del programa de exploración de Marte (fiasco hasta el momento), El telescopio Hubbel ( por cierto muy útil para observar el espacio profundo y por lo tanto el tiempo), transbordadores espaciales útiles para tareas menores, la tecnología de satélites para múltiples usos y la estación espacial a la que aun hemos de averiguar su utilidad,( por lo menos es lo que llega a la opinión pública) , la exploración del espacio se ha quedado en las cercanías, como los trenes. De largas distancias nada.

Los programas espaciales de envergadura, que sin duda existen, están olvidados en los cajones. El presupuesto militar (que es donde está el dinero de verdad) va dirigido a la guerra más “convencional”. El programa de Regan “Guerra de las Galaxias” al parecer fue un “órdago a la grande” imposible de realizar con la tecnología actual, pero que sirvió de puntilla para la defunción definitiva de la Unión Soviética.

¿Donde queda pues la esperanza de la humanidad tras la testarudez de los hechos? A mi entender en lo que Zero llama los impulsos eléctricos, Si tomamos como punto de partida la posibilidad que se reproduzcan y de que se combinen con los avances de la ciencia en otros campos da como resultado un mundo extraordinariamente esperanzador (Siempre contando con la buena fe del hombre).

Cuando dije que “Matrix” también había roto con algo mas que referirme al film en si, quería decir que el escenario de la esperanza humana había cambiado, ahora ya no está en la exploración del espacio exterior, está en las posibilidades de esos impulsos eléctricos, el mundo de la computación, es decir, se ha abandonado el estudio de lo muy grande para estudiar las posibilidades de lo muy pequeño. Vease los avances en física (acelerador de partículas que se está construyendo en Catalunya) los avances en el estudio de la genética (seres sin miedo?…que miedo zero), en la nanotecnología, etc.

En definitiva, lo que quiero decir es que los visionarios del pasado imaginaban un mundo con naves espaciales, viajes interestelares, androides sofisticadísimos. Pero nunca teléfonos portátiles, ordenadores personales portátiles también, en definitiva lo que Jacqes Attali llama “objetos nómadas” (si lo imaginaron fue como complemento de importancia menor) y es lo que en realidad a mi me parece mas revolucionario, la información y la comunicación. ( A excepción de Orwel y su Gran Hermano, por supuesto)

Quiero aclarar que esto está escrito de memoria y sin conocimientos suficientes. Seguro que esta plagado de incorrecciones y descuidos por eso agradecería que los que sabéis del asunto de verdad aportarais las correcciones pertinentes. Creo que es un tema apasionante. En el fondo soy un Treky desencantado.

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