Zero Kelvin

Huellas de unos dedos congelados

La necesidad del I+D

By • sep 24th, 2008 • Category: Monólogos a Concurso

Buenas noches, vengo de la Universidad de Barcelona donde estoy haciendo un doctorado por aquello de la investigación y tal en un país no muy dado a ello. De hecho es habitual observar esta falta de I+D en cualquier cosa que nos sucede. Veamos si no lo de la famosa bandera de la plaza Colon que hemos estudiado recientemente.

Resulta que esta bandera tiene una dimensión de 300 metros cuadrados, y cuelga en un mástil de 50 metros. Como si el tamaño importara para según que cosas. Pues bien, semejante símbolo resulta que cuelga echa un guiñapo cuando lo normal sería que ondeará de forma flamante y garbosa sobre el horizonte. El efecto es como si pillas en el videoclub una peli del Rocco Sifredi y te aparece el John Bobbit justo después de la disputa marital. Y es que cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de la necesidad de haber hecho un estudio de I+D previo.

Después de hacer un estudio eólico de la Plaza de Colon, observamos que durante los 365 días del pasado año 2001 sólo en 21 de ellos la fuerza del viento superó los 20 km hora, velocidad que permite el ondeo patriótico de un 74% de la tela. En 73 días el viento se mantuvo entre los 10 y los 20 km hora, que permite un vaivén similar al ejercido al bailar el pasodoble “Ojos de España” sobre el 58% de la tela. En otros 88 el viento se encontraba por debajo de los 10 km hora, circunstancia que sólo permite un ligero “meneillo” –algo así como bailar “Dos gardenias para ti”- sobre un 16% de la tela. El resto de días calma chicha.

Pero hay otras circunstancias que pueden mejorar el comportamiento banderil. Un estudio de Banderin Consulting concluye que dado que por debajo del mástil circula la línea 4 del metro, esta circulación de trenes provoca alteraciones en el ondeo patrio. De hecho, en hora punta, un convoy de metro lleno a reventar en dirección Argüelles provoca un resultado equivalente a sumar 8 km hora a la velocidad del viento. En el caso de circular en dirección contraria, al hallarse la vía más alejada del mástil, este efecto se diluye.

Otro estudio procedente del ministerio de Ciencia y Tecnología indica que el paso de una manifestación similar a las que se producían por lo de Sintel, en dirección a Génova 13 incrementa en 32cm el tamaño de la tela que ondea al viento. Finalmente también se puede comprobar que durante las horas punta de tráfico en las vías afectadas el incremento de humos procedentes de la combustión de los motores provoca un efecto de bajas presiones que incrementa la frecuencia del ondeo patrio en dos oscilaciones por minuto.

En la Universidad hemos hecho un estudio que propone una serie de medidas que permitirían incrementar la eficacia en el ondeo patriótico, ya que el estado actual no insta al amor patrio, pues recordemos que en el hombre el amor provoca pasión y el ver semejante símbolo hecho un guiñapo provoca una cierta impotencia… Estas medidas son:

1.- Sobrevuelo de la plaza Colón por dos helicópteros tipo Apache del ejército del Aire. Esta solución permitiría el ondeo total de la enseña aunque se corre el riesgo de provocar la airada reacción del ciudadano por el desborde de la fuente existente en la plaza o la de algún pobre profesor sexagenario a quien, mientras se dirige a la adyacente Biblioteca Nacional, semejante ventolera le volara el peluquín.

2.- Orientación de los ventiladores del aire acondicionado de las oficinas de la torres Barclays hacia la enseña. La eficiencia de esta medida es inferior a la anterior aunque tiene como ventajas la eliminación de molestias a los ciudadanos. De todas maneras se hace difícil la colaboración de las empresas afectadas debido a que deberían abrir las ventanas y soportar el ruido del intenso tráfico existente en semejante ubicación.

3.- Creación del Cuerpo de Sopladores de Enseñas –no confundir con el Cuerpo de Soplapollas de la Enseñanza de quien proviene la discutida Ley de Calidad-. Este cuerpo permitiría la colocación de unos cincuenta funcionarios dispuestos a soplar fuertemente hacia la enseña con el fin de proporcionar un ondeo digno. Dado que la capacidad de los funcionarios para soplar está fuera de toda duda –soplan sus tazas de café un promedio de 5 veces por taza y 17 tazas al día- se estima que esta solución es la más adecuada.

En fin, para que luego digan que los periféricos no hacemos nada por el éxito del Estado.

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