El piso nuevo
By Zero Kelvin • sep 24th, 2008 • Category: Monólogos a ConcursoHola, buenas noches, perdonen que me sonría, pero es que es la primera vez que hago esto de contar las cosas en un escenario y me han dicho que para no ponerme nervioso me imagine a todos ustedes desnudos… y claro estoy viendo a aquel señor de allí, tan cachas el tío, semejantes bíceps, y luego resulta que el músculo que más importa lo tiene como anémico. Pero bueno, yo vengo aquí a explicarles que me he comprado un piso nuevo, que yo no sé que tiene de gracioso, pero el otro día le comentaba a un amigo mío que trabaja de guionista para el club de la comedia las peripecias que me han pasado y el tío se partía de risa.
Para empezar les diré que me compré el piso sobre plano… y sinceramente he llegado a la conclusión que comprarse un piso sobre plano es lo más parecido al amor conyugal: empieza todo siendo idílico y acaba todo firmando unos papeles para que te desangren la cuenta bancaria a fin de mes.
Y es que al principio vas con tu novia todos los fines de semana a ver como van las obras. Y sacas una colección de fotos que ni el book de Cindy Crawford. Ella te dice, con voz melosa:
- Mira, han puesto ya el tabique de la cocina (poniendo voz melosa).
Y tú le sacas la foto al presunto tabique de la cocina -que pareces un japonés con la cámara en la mano-. O te dice:
- ¡Mira la ventana del salón! -y te fijas que hay un hueco con cuatro tablas sujetando los ladrillos-. ¡Click! foto.
- ¡Ay cariño, mira que tierno! ¡Hay un nido de golondrinas en la habitación de mis padres!
¡Como que en la habitación de sus padres! Joerrr la tía ya te ha puesto okupas en el piso antes de habitarlo. Primero nido de golondrinas y luego nido de gorriones… Pero acabas sacando la foto al dichoso nido.
Y ya que estás en la obra te vas a charlar con el vigilante. De hecho el vigilante de la obra se ha convertido ya en tu confidente. Yo creo que si cobraran como los psicólogos por explicarles las cosas los vigilantes de obra serian multimillonarios. Tienen un aguante los tíos. Y son una fuente de información prodigiosa. Saben que los del tercero cuarta tiene perro, que los del primero segunda se han puesto jacuzzi, vamos que les puedes prorrogar el contrato de vigilante con el de portero de la escalera. Y te pones a charlar con el vigilante:
- Que ¿como va la obra? Me han dicho que en unos quince meses acabada, así que para Mayo del año que viene…
Y el tío te contesta, con aire de entendido:
- Si, una vez se cubre aguas lo demás es coser y cantar.
Claro que lo que tú no sabes es que por dentro el tío está pensando “Lo llevas claro pardillo, me han hecho un contrato de dos años y prorrogable”. Y te pasas así los quince meses que crees que faltan y los nueve del retraso pertinente.
Luego, un buen día, te llaman por teléfono y te dicen que hay que ir a ver los posibles defectos dos semanas antes de firmar. ¿Defectos? Si seria más fácil y rápido hacer la lista de las cosas que están bien. Se han equivocado en los azulejos del baño de invitados, el parquet está rayado, ¡y la ventana del salón prácticamente sigue siendo las cuatro tablas a las que sacaste la foto hace dos años! Y empiezas a revisar las paredes… y claro, te encuentras ¡Con una barriga! ¡Joerr mira donde está el retraso de nueve meses! ¡Si tengo una pared embarazada y apunto de parir!
¿Y que me dicen de la instalación eléctrica? El rincón de la tele, por ejemplo. Tú haces cuentas: la tele, el video, el home cinema, la playstation, el decodificador del plus, lo cierto es que necesitas la mitad de la potencia de la central de Vandellos en ese rincón. Pues bien, te fijas y han puesto el conector de la antena y ¡UN ENCHUFE! ¡UN MISERABLE Y ÚNICO ENCHUFE! (con voz totalmente indignada) ¡Joerr pero si en este país lo que más abundan son los enchufes! ¡Si hasta el yerno del Aznar trabaja en el partido! Y ya estás pensando que vas a tener que poner cuatro enchufes de esos triples en serie y la mesa de la tele va a sobresalir un metro de la pared.
Por no hablar de la calefacción, porque donde tú en el plano habías dibujado un cómodo y mullido sofá… ¡Tienes un radiador de metro y medio! La energía eléctrica es mísera, pero la calorífica es de narices, va a parecer que estás en el trópico. ¡Solo falta que te pongas el Hawai Bombay de los Mecano! Eso si, en el discman portátil a pilas, no lo pretendas poner en la cadena que no hay enchufes. Y bueno pues piensas en que el sofá lo tendrás que sacar medio metro de la pared. Vamos que entre lo que mueves la tele para un lado y el sofá para el otro vas a estar tan cerca que va a parecer que la estás viendo en Cinemascope y Dolby Surround.
Y claro, falta el broche de oro: la firma en el notario. Eso si que es cojonudo. Tu vas allí, te meten en una habitación, con el constructor, el banquero y el notario -vamos lo tienes más jodido que si te convocan Los Soprano-. Y el notario lee a toda pastilla un papelito, firma otro que dice que da fe y ¡te cobra kilo y medio de pelas! ¡Joerrr si el párroco de mi pueblo también da fe y se conforma con un par de Euros cuando pasa la bandeja!
En fin, que esa es mi historia, que tengo piso y estoy hipotecado para media vida. Supongo que a ustedes les hará sonreír, pero sinceramente, para mi no tiene ni puñetera gracia. Buenas noches.
Zero Kelvin is El último punk que saltó de Putney Bridge
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t’as quedao corto, joer tío. continúa la gistoria porque no sa inchao